De maestros en madera a guardianes de la historia cervecera
En un rincón de Pilsen, donde el aroma a madera vieja y cerveza artesana se entrelazan, un pequeño grupo de artesanos conserva un arte que casi ha desaparecido en Europa. Son los últimos guardianes de una técnica ancestral para fabricar barriles de roble destinados a fermentar la cerveza, una tradición que tiene casi dos siglos de historia ligada a la famosa Pilsner Urquell.
¿Por qué sigue siendo relevante el toque artesanal hoy?
Pese a la era de la producción en masa y las modernas tecnologías, la calidad y las características sensoriales de una cerveza perfectamente fermentada en madera siguen siendo insuperables. Las barricas de estos artesanos no solo aportan un sabor único, sino que aseguran que la textura y el aroma de la cerveza mantengan su carácter auténtico, tal cual se hacía en los primeros días de la fábrica en 1842.
Una tradición que se oye en el eco del tiempo
Desde su fundación, la cervecería Pilsner Urquell ha mantenido viva la esencia de su legado mediante este grupo reducido pero apasionado de artesanos que trabajan sin manuales, solo guiados por la experiencia y elPaso del tiempo. En 2007, lograron incorporar nuevas generaciones tras superar un riguroso proceso de aprendizaje bajo la supervisión de un maestro tonelero, asegurando que la tradición continúe en manos expertas.
El rostro de una profesión casi en extinción
En su apogeo, en los años tempranos del siglo XX, la cantidad de artesanos dedicados a la fabricación de barriles alcanzaba los 150, con más de 6.000 recipientes en uso en los sótanos de la cervecería. Sin embargo, con la llegada de las innovaciones en almacenamiento y fermentación, en los años 60, comenzaron a reemplazar la madera por metales, marcando un cambio radical en el proceso productivo.
Manteniendo vivo el sabor original
A día de hoy, aunque la producción moderna se realiza en grandes tanques de acero inoxidable, todavía hay un esfuerzo consciente por preservar la tradición. Cada temporada, los artesanos aplican brea en las barricas vacías para crear una capa protectora, una técnica que ayuda a mantener intacto el perfil de sabor y aroma. Esta labor, que puede parecer simple, requiere precisión y experiencia.
El legado en las entrañas de la historia cervecera
Las viejas celdas de fermentación, en algunos casos, todavía resguardan la historia de la producción artesanal en los largos pasillos de nueve kilómetros en los históricos sótanos de la cervecería. Hasta finales del siglo XX, estas galerías servían como escenario para el proceso completo, en un tiempo donde 750,000 visitantes al año podían degustar la auténtica Pilsner sin filtrar ni pasteurizar, preservada en esas mismas paredes.
Mirando hacia el futuro con raíces profundas
Aunque ahora la fermentación se realiza en tanques de acero y la tecnología ha facilitado mucho el proceso, la conexión con la tradición sigue fuerte. La historia de estos artesanos no solo celebra la artesanía en sí misma, sino que también invita a reflexionar sobre el valor de mantener vivas las raíces culturales en un mundo que nunca deja de avanzar.