¿Quieres que tu cerveza brille? Aquí van unos trucos!

by David Martín Rius

La magia del pH y los secretos del mash

Si pensabas que el pH solo servía para evaluar la acidez de las limonadas, ¡estás muy equivocado! En el mundo de la cerveza, mantener un pH alrededor de 5.2 a 5.5 durante el mash es crucial. ¿Por qué? Cause menos es más, amigo cervecero. Un pH bajo significa menos proteínas y fenoles, lo que se traduce en una bebida más clara y sabrosa.

Evita las turbiedades: la clave está en el proceso

Un consejo práctico: no revuelvas tu cama de granos una vez que ya esté asentada. Al hacer una fase de recirculación (que en el mundo cervecero se llama Vorlauf), puedes asegurarte de que el líquido que extraigas esté limpio y transparente; esto mejorará tu claridad y, de paso, dejará a tus amigos impresionados.

Maestría en el hervor: transformando la mezcla en oro líquido

Ya en la fase de ebullición, la clave está en dominar el hervor. ¿Sabías que un hervor enérgico no solo potencia los sabores, sino que también ayuda a eliminar compuestos indeseados? Así es, tu misión es lograr un hervor vigoroso, ¡nada de calentar suavemente! No olvides el truco del ‘hot break’: cuando veas esa espumita burbujeante, sabes que estás en el camino correcto.

La larga espera: por qué los hervores prolongados valen la pena

Dale a tu cerveza el tiempo que merece. Un hervor de 90 minutos no solo es terapéutico, sino que también es esencial para eliminar compuestos que pueden afectar sabores no deseados, como el DMS. Además, para ciertos tipos de malta, como la Pilsner, un hervor prolongado es casi un sacramento. Sin embargo, cuidado con el aire caliente: aunque no es tu principal enemigo, siempre es buena idea evitar salpicaduras en esta etapa.

¡El enfriamiento es crucial! La batalla final contra la turbidez

Aquí es donde la ciencia se encuentra con el arte: el llamado ‘cold break’. Enfría tu mosto lo más rápido posible; tus proteínas y otros materiales no deseados sen irán al fondo y te dejarán con una maravilla cervecera transparente. Aunque hay quienes defienden el método ‘no chill’, estudios respaldan que un enfriado ágil proporciona una claridad y estabilidad de sabores superiores.

Separando lo bueno de lo malo: el colador heroico

Si utilizas un enfriador de inmersión, simplemente trasladas el mosto a tu fermentador y dejas atrás ese sedimento problemático. Para los cerveceros comerciales, un sistema de remolino hace su mágica aparición, pero si tienes un enfriador de placas o de contraflujo, navergarás en aguas más complicadas. Aún así, siempre que puedas, intenta deshacerte del ‘cold break’ antes de la fermentación; el resultado será una cerveza digna de seguir aplaudiendo.

Próximos pasos: la aventura en la fermentación

Ahora que tienes las bases sobre el mash y ebullición, prepárate para explorar el proceso de fermentación y cómo estos dos mundos se entrelazan para lograr una claridad sorprendente. ¡Sigue conectado para más consejos y trucos en la travesía cervecera! Recuerda, cada gota cuenta.

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