Descubre cómo darle la vuelta a la gravedad original en tu cerveza con un toque de ingenio

by David Martín Rius

Más allá del número: el misterio de la gravedad inicial en tu brew casero

¿Alguna vez te has preguntado qué significa realmente esa extraña medida que acompaña a tu cerveza cruda? La gravedad original no es solo un dato técnico, sino la clave para entender la magia que sucede antes de que la cerveza tome su carácter final. Es como tener la receta secreta escondida en el volumen de azúcares disueltos en tu mosto sin fermentar. Un simple número, pero con un potencial enorme para moldear tu creación cervecera.

El arte de medir los azúcares: una visión alternativa

En el mundo cervecero, el modo habitual de estimar esta gravedad es usando instrumentos específicos como el hidrómetro o el refractómetro, justo cuando el proceso de fermentación empieza a despertar. La escala, usualmente indizada y sin unidades, revela cuán denso es el líquido en comparación con el agua pura. Por ejemplo, si tu mosto tiene un 1.035, su nivel de azúcar es bastante prometedor. Algunos también convierten estas lecturas en grados Plato, una medida que indica la concentración en porcentaje de azúcar por volumen, brindando así otra perspectiva a la hora de crear esa receta perfecta.

Potenciales ocultos en cada grano: la piedra angular de la ingeniería cervecera

Para empezar a jugar con las fórmulas, necesitas entender qué tanto pueden aportar los ingredientes en tu mezcla. Cada grano o extracto tiene un potencial diferente, que se mide en cuánto azúcar potencial puede liberar si se disuelve en una cantidad específica de agua. La máxima capacidad, aproximadamente 1.046, equivale a un puñado de azúcar puro en un galón de agua. Pero las variaciones son muchas — los líquidos extractos suelen rondar 1.036, los secos llegan a 1.044, y los granos, dependiendo de su variedad, pueden variar desde valores modestos en 1.025 hasta sorprendentes en 1.040.

Todo se trata de poner las piezas juntas: calculando los puntos mágicos

Ahora que conocemos los potenciales de cada ingrediente, el siguiente paso es sumar sus contribuciones. Exactamente, hay que multiplicar el potencial por el peso en libras y sumar todo. Por ejemplo, si tienes 8 libras de malta pálida con un potencial de 1.036, eso te da 36 puntos por libra, multiplicado por 8, que da 288 puntos en total. Si además añades una libra de cebada tostada con un potencial de 1.025, sumas otros 25 puntos. El total sería 313 puntos, una cifra que encierra toda la fuerza inicial de tu masa fermentable.

Eficiencia, el truco para ajustarse a la realidad

Pero, cuidado, no todos logramos extraer el máximo en cada pasada. La eficiencia del proceso, esa proporción entre lo que teóricamente puedes obtener y lo que realmente consigues, es el factor que ajusta esta fórmula a tus habilidades y a tu equipo. Un número típico para sistemas domésticos ronda el 70-75%. Entonces, si calculaste 313 puntos al principio, ajustas a ese porcentaje (por ejemplo, 72%) y obtienes una cantidad realista de extracto aprovechado, lo que te dará una idea más precisa de qué tan alto será tu OG.

De la teoría a la realidad: midiendo y perfeccionando tu cerveza

Luego, solo tienes que dividir esa cifra ajustada por el volumen en galones en tu fermentador para obtener una estimación real de la gravedad inicial, como si tuvieras una bola de cristal cervecera. Si ese valor se alinea con tu objetivo, ¡perfecto! Si no, puedes ajustar tu uso de ingredientes o tu eficiencia para la próxima tanda. Además, al saber tu OG, también puedes anticipar cómo será la gravedad final, en función de cuántos azúcares serán consumidos por la levadura, lo que ayuda a predecir el cuerpo y la textura final de tu cerveza.

¿Y qué pasa con la eficiencia del macerado? Opciones y matices

Otra opción interesante es calcular la gravedad usando la eficiencia del macerado, que solo considera las pérdidas durante esa etapa, sin tener en cuenta los efectos posteriores. Aquí, comienzas estimando la gravedad antes de hervir, según el volumen y los puntos acumulados. Debido a que el proceso de cocción concentra el mosto, necesitas tener en cuenta la evaporación y las pérdidas durante el hervor, así como la remoción de sedimentos y la adición de agua de ajuste. Aunque parece complejo, con paciencia y un poco de práctica, esta técnica te permite ajustar tu proceso para obtener resultados cada vez más precisos y consistentes.

Conocerse bien y entender estos cálculos te democratiza en el mundo de la cervecería artesanal, permitiéndote experimentar con confianza y perfeccionar tu receta paso a paso. Aunque la tecnología ayuda mucho, saber el ‘arte oscuro’ de estos cálculos a mano mantiene viva la verdadera creatividad del homebrewer.

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