De la cervecería humilde a un gigante de la tradición germana
Todo empezó en 1886, en un pequeño rincón de Baviera donde una modesta fábrica de cerveza de trigo puso sus cimientos. Lo que parecía ser solo un proyecto familiar con sueños de crecer, con el tiempo se convirtió en la emblemática marca Erdinger Weissbräu, un símbolo de calidad y herencia cervecera en Alemania.
El renacimiento tras la tormenta: cómo la posguerra fortaleció la visión de la cervecería
Tras la devastación de la Segunda Guerra Mundial, la supervivencia no era fácil. Werner Brombach, la figura que hoy encarna la tradición de Erdinger, recuerda esos días con un toque de nostalgia y determinación. Su padre, Franz Brombach, no se quedó de brazos cruzados. En 1957, con un espíritu de riesgo y claro foco en la calidad, decidió expandir la producción con una segunda planta, apostando por innovar en un mercado aún en reconstrucción.
Construyendo un imperio desde la inocencia: la historia de Werner Brombach
Con solo 25 años, ya maestro cervecero y con conocimientos en economía, Werner enfrentó la responsabilidad de mantener vivo el legado familiar. Rechazó una oferta para estudiar en Francia, eligiendo en cambio aprender en casa, en la misma planta donde desde niño ayudaba a limpiar tanques y escuchar historias de la vieja guardia cervecera, incluídas anécdotas de antiguos soldados en submarinos alemanes.
Su pasión por el arte de la cerveza lo ha llevado a producir cerca de 1.8 millones de hectolitros por año, y su hambre por innovar sigue intacta, lanzando productos con personalidad, como la cerveza Pikantus, una opción oscura y atrevida para los paladares más exigentes, que también refleja su visión de ampliar horizontes globales.
Pasaporte en mano y tradición en el corazón
A sus más de 80 años, Werner mantiene su espíritu joven, cuidándose de manera meticulosa, controlando su salud y manteniendo la ilusión de seguir ligado a su pasión. Participa en eventos tradicionales como el Herbstfest en Erdinger, que funciona como un pequeño anticipo de las celebraciones Oktoberfest que todos soñamos con vivir alguna vez.
¿Hacia quién apunta la herencia cervecera?
Aunque su hija es la heredera natural, Werner deja claro que no planea vender la marca. Se mantiene firme en su decisión de preservar la independencia familiar y la esencia de Erdinger, alejándose de las compras y fusiones agresivas que dominan la escena actual, como las de gigantes empresariales internacionales.
Conservando la autenticidad en un mercado global
El respaldo de Werner a la cervecería familiar no es solo sentimental, sino estratégico. Ve en la independencia la clave para seguir ofreciendo una cerveza que, desde Baviera, conquista corazones en todo el mundo. Aunque la competencia se intensifica y las grandes compañías adquieren marcas locales, su compromiso es proteger esa receta que combina tradición, calidad y un toque genuino alemán.
De aquí en adelante, Erdinger puede seguir siendo ese rincón donde la historia, el sabor y la pasión se mezclan en cada sorbo, un testimonio vivo de que, en el mundo de la cerveza, la autenticidad todavía tiene mucho que decir.